No, no voy a poner el demoledor vídeo de la agresión a la niña que está circulando por ahí. Quiero evitar un presunto delito de divulgación de imágenes y, sobre todo, no quiero victimizar más a la niña agredida que posiblemente le quedarán secuelas de por vida. Aunque he de reconocer que no me faltan ganas de exponer a las maltratadoras.
Todo el mundo sabe lo tremendamente crítica que soy con el acoso entre iguales. Lo he estudiado en profundidad, no solo en mi tesis doctoral sino en investigaciones posteriores y hablo con frecuencia sobre este asunto.
Por si alguien no lo ha visto, en el vídeo al que hago referencia se muestra cómo una niña (bloqueada por el miedo y sin poder defenderse) es rodeada y amenazada por varias niñas que le dan puñetazos y rodillazos al tiempo que la insultan.
Se escucha a una de las chicas preguntar con orgullo: «¿A qué te sientes a gustito?». La joven responde con una sonrisa mientras sigue siendo golpeada e insultada.
Mientras, otras menores animan: una dice ‘¡Me encantas, tía!’, otras observan, ríen o graban.
En un momento determinado la víctima rompe a llorar mientras las maltratadoras continúan mofándose y golpeándola.

Me ha destrozado observar a unas menores no hacer nada, mientras otras azuzaban a las maltratadoras. Como he repetido mil veces, un acto de maltrato se frena en seco si las observadoras (o palmeras) no colaboran. Es decir, no graban, no ríen ni animan la humillación como forma de diversión.
Estas niñas denotan un deseo nocivo de demostración de poder (la inquina de las que golpean con tan corta edad da mucho que pensar) una necesidad insana de compartir el sufrimiento y la humillación ajena y sobre todo, una educación ausente, una profunda falta de educación en valores.
Defiendo el aumento de penas para quien cometa estos delitos y que los progenitores paguen caro como responsables de sus criaturas (de quien agrede, graba, publica y ríe) porque las víctimas no pueden seguir siendo desatendidas y la gente mala no puede seguir yéndose de rositas.

El bullying se combate con educación en casa y el colegio. Se combate protegiendo a la víctima. Se combate poniendo sanciones importantes a quien comparte el maltrato en redes. Se combate prohibiendo las tecnologías y el uso de ciertas aplicaciones a menores de 18 años. Se combate siendo riguroso con las normas y consecuencias.
Se combate educando y educando. Los programas de prevención han demostrada una gran efectividad, en muchos casos de más del 80% de eliminación de estos comportamientos.
Me preguntan si se debe enseñar el vídeo a menores pequeños. Depende de la madurez del menor, pero es muy violento. Cuidado. Lo que tenéis que hacer es relatar lo que ha pasado (como yo he hecho) y educar en valores cual partido pilón.
Si son más mayores, quizás sí, mientras lo vais comentando y analizando.
¿Qué medidas crees que deberían imponerse en este tipo de agresiones?
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Soy Carmen López…
Doctora en educación, pedagoga, investigadora y fundadora de Hijos con Éxito.
Después de 30 años dedicada a la educación de familias y profesorado, quiero aportar mis conocimientos y experiencia para ayudar a construir una sociedad sana y equilibrada desde la educación de los más jóvenes.
Porque sin las herramientas adecuadas, la crianza se convierte en un camino difícil de transitar y lleno de culpas.
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