Mi hijo pega ¿Qué puedo hacer?

Este es un buen entrenamiento para cuando sea mayor y alguien le diga No en otras circunstancias, por ejemplo, sexuales, y sepa que tiene que parar en seco.

 

Le explicas que no está castigado.

Lo has apartado para que no haga más daño a otros niños.

 

Por mucho que insista, no vuelvas al lugar donde pegó al niño.

 

Si otro día vuelve a pegar, vuelve a hacer lo anterior.

 

Si repite un tercer día, insiste con la acción y dile que estaréis unos días sin ir a lugares con niños.

 

Pasados esos días, vuelva donde haya niños.

 

Si repite, lo retiras y te lo llevas a casa.

 

En todos los momentos expresa tu desaprobación tal y como te he descrito arriba.

 

No caigas en la contradicción de pegarle porque ha pegado.

 

Tú eres su ejemplo y su referente, no lo olvides.

Hace unos días una madre me preguntaba qué podía hacer cuando su hijo pegaba porque no le querían prestar algo que le gustaba de otro niño.

 

Estaba un poco desesperada porque su hijo no era capaz de esperar una cola sin empujar para colarse, no aceptaba que no le prestaran un juguete en el parque o que un niño de la sombrilla de al lado en la playa no le permitiera coger la pala y el cubo. 

 

‘Carmen, ayer le pidió la pelota a un niño. Él le dijo que no se la quería prestar, entonces le pegó, la cogió y se la llevó’.

 

‘Le he explicado mil veces que eso no se hace, pero no hay manera, no sé qué hacer’. 

 

Desde mi punto de vista, no debemos obligar a un menor a prestar sus cosas por ‘generosidad’. De ninguna manera que no prestamos nuestro coche, nuestra casa o nuestra ropa a cualquiera. Pues los juguetes están a la misma altura para una niña o un niño. Son sus cosas.

¿Qué hacer si nuestra hija o nuestro hijo agrede porque no quiere prestar sus cosas?

En primer lugar, aparta de forma firme a tu criatura, llevándolo a otro lugar.

 

A continuación, le muestras tu desaprobación.

Te bajas a su nivel, le miras a los ojos, sin gritos, con cariño y asertividad le dices que no te gusta lo que ha hecho y que, aunque él quiera algo de otra persona, si le dice NO, nunca debe pegarle.

Este es un buen entrenamiento para cuando sea mayor y alguien le diga No en otras circunstancias, por ejemplo, sexuales, y sepa que tiene que parar en seco.

 

Le explicas que no está castigado.

Lo has apartado para que no haga más daño a otros niños.

 

Por mucho que insista, no vuelvas al lugar donde pegó al niño.

 

Si otro día vuelve a pegar, vuelve a hacer lo anterior.

 

Si repite un tercer día, insiste con la acción y dile que estaréis unos días sin ir a lugares con niños.

 

Pasados esos días, vuelva donde haya niños.

 

Si repite, lo retiras y te lo llevas a casa.

 

En todos los momentos expresa tu desaprobación tal y como te he descrito arriba.

 

No caigas en la contradicción de pegarle porque ha pegado.

 

Tú eres su ejemplo y su referente, no lo olvides.

Soy Carmen López…

Doctora en educación, pedagoga, investigadora y fundadora de Hijos con Éxito.

Después de 30 años dedicada a la educación de familias y profesorado, quiero aportar mis conocimientos y experiencia para ayudar a construir una sociedad sana y equilibrada desde la educación de los más jóvenes.

Porque sin las herramientas adecuadas, la crianza se convierte en un camino difícil de transitar y lleno de culpas.

Recibe cada semana contenidos gratuitos en tu email:

Creado con © systeme.io