Gran Bretaña ha elaborado una ley para proteger la seguridad de la infancia en internet. Tras la aprobación de la ley, las plataformas de Por//No han asegurado que pone en peligro la privacidad y los datos personales de los menores y que la responsabilidad de lo que vean en la red debe recaer en las empresas tecnológicas y en las familias y no en las páginas porrrrr. Desde luego, no se puede ser más indecente.
Creo que la protección de nuestros menores no debe recaer exclusivamente en las familias. Las plataformas están creadas para crear adicción. Por ello, las administraciones tienen que legislar marcando límites claros de edad y contenidos con multas millonarias (como las que ponen por ejemplo en hacienda) a quienes incumplan las normas (tecnológicas, páginas, aplicaciones, etc). Quiero que esto quede claro, ¿vale?
Tienen que legislar porque esto es un problema global y porque están ampliamente documentados los efectos dañinos del Por//No, de muchos videojuegos, etc.
Sé que alguien me dirá ‘yo jugué a tal videojuego o vi muchas películas porrrrr y no me pasó nada’, pero aquí no hablamos de anécdotas individuales, hablamos de consecuencias en la población en general.
Sin embargo, aparte de tener leyes, las madres y los padres tenemos que asumir nuestra responsabilidad.
Me paseo por toda España hablando del uso consciente de la tecnología, escribo artículos, hago numerosas entrevistas e investigaciones, he escrito un libro sobre el tema y he observado en ocasiones bastante dejación de funciones.

Hace unos días me preguntaba en un post qué hace un adolescente con un teléfono inteligente sin restricciones, con la información que tenemos. Menores que saben latín y esquivan todos los controles. Menores que han decidido irse de este mundo por los problemas acarreados, contado por la propia madre. Leed por favor los comentarios.
A veces hay que prohibir. Igual que prohibimos el alcohol, las drogas y la conducción. Hasta los 25 años no tienen madurez para autocontrolarse y tomar ciertas decisiones, necesitan a una madre y un padre que les preste su corteza prefrontal y diga un NO como una catedral. Por tanto, hasta los 16 o mejor los 18 años no deben tener dispositivo propio de libre acceso.
Las leyes con sanciones severas nos pueden ayudar, pero quien tiene que educar, supervisar, controlar o incluso prohibir en casa somos nosotros.
Tu hija y tu hijo son tu responsabilidad. No eches balones fuera por su bien.
¿Qué piensas?
¿Ves en tu entorno a madres y padres haciendo la vista gorda con la tecnología?
Te leo

Soy Carmen López…
Doctora en educación, pedagoga, investigadora y fundadora de Hijos con Éxito.
Después de 30 años dedicada a la educación de familias y profesorado, quiero aportar mis conocimientos y experiencia para ayudar a construir una sociedad sana y equilibrada desde la educación de los más jóvenes.
Porque sin las herramientas adecuadas, la crianza se convierte en un camino difícil de transitar y lleno de culpas.
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