La entrada al instituto es un momento de cambio para nuestros adolescentes, pero también para sus familias. Es como un rito de iniciación, porque suele coincidir con el final de la infancia. En unos meses, parece que dejan de ser pequeños (o eso creen ellos) para convertirse en mayores.
Esta nueva etapa vital, suela ir acompañada de incertidumbres, miedos e inquietudes en toda la familia. Van a necesitar todo nuestro apoyo y confianza. Por favor, por mucho que lo sientas, no les transmitas tu miedo e inseguridad.
Lo que voy a decir a continuación, también sirve para la vuelta al cole de los más pequeños.
A todos nos cuesta volver a la rutina. Si tenemos en cuanta estos consejos, igual les ayudemos a adaptarse mejor a esta nueva etapa.
Para empezar, es necesario que les transmitamos confianza y seguridad. No transmitas miedo, deja a un lado mensajes del tipo:
‘qué miedo el instituto’,
‘ahora debes andar con mil ojos,
‘en el instituto los profesores son muy duros y no se preocupan de los estudiantes’,
‘no te juntes con los mayores’,
‘no quiero novios’.
Un miedo común es la llegada de nuevas amistades que pudieran arrastrarlos a hábitos diferentes. Como sabes, a estas edades son gregarios y pueden carecer de la suficiente asertividad para decir ¡No!
Es igualmente importante que tengas en cuenta las siguientes ideas:
Prepara un horario y colócalo en un sitio visible. Anota la hora de acostarse y levantarse de cada día, hasta el primer día.
Inicia progresivamente la nueva rutina de sueño. Ve acercándote a la hora de irse a la cama poco a poco, de modo que se vaya adaptando.
Ya se siente mayor y seguramente te va a costar que se acueste. Debes ser firme con el horario decidido.
Adelanta todas las rutinas familiares: vuelta del parque, baño, cena, dientes, libro... (he dicho libro, el móvil no es opción para irse a la cama. Este objeto, si lo tienen, se quedará en posesión de los progenitores).
Compra un despertador para que se levante sin ti, si es que no lo hace ya.
Preparad todo juntos la noche anterior (ropa, mochila, libros, mesa del desayuno, ...).
Lo haréis juntos todos los días, hasta que aprenda a hacerlo solo.
Si no quiere desayunar, no le obligues.
No lleguéis tarde (y menos el primer día). Salid con tiempo.
No te quedes en la puerta del centro con cara compungida dando instrucciones de última hora. Cuando esté dentro, vete rápido.
Debe trabajar y hacer deberes a la vuelta del instituto desde el primer día. Debe tener buenos hábitos de estudio desde el principio.
Si no sabes cómo hacerlo, pronto impartiré una conferencia.
Existe miedo al fracaso escolar, aunque está estadísticamente demostrado que el alumnado que transita con éxito en Primaria, continúa haciéndolo en Secundaria.
Eso sí, no olvides que el rendimiento académico puede caer en el instituto porque gozan de más autonomía. De hecho, 1º de la ESO acumula el mayor porcentaje de repetidores de todas las etapas educativas.
Tendrá más número de profesorado que en el colegio (uno por asignatura, cada uno con diferentes hábitos). Tiene que ir aprendiendo a adaptarse al nuevo medio. No cometas el error de cargar cada día contra el instituto y el profesorado. Es mala estrategia.
Supervisa a distancia sin que se note. Presta mucha atención a posibles situaciones de acoso, abuso, rabona, falta de estudio, etc.
Si observas un cambio importante de comportamiento en las 3 o 4 semanas posteriores al inicio del curso, como: mal genio, excesivo nerviosismo, ansiedad, agresividad, pérdida de apetito, sensibilidad marcada o cambios en sus costumbres o formas de vestir,…..podría ser una señal de alerta.
Aborda el tema en casa en primer lugar. Con el centro en segundo, (tutoría y orientación) y, con especialistas si fuera necesario, en tercero. No dejes de comunicarte con el profesorado. En el instituto también debéis seguir manteniendo nexos de unión.
Hay una leyenda urbana sobre Secundaria y es que el profesorado no se preocupa de los estudiantes. No hagas caso. Es un bulo.
Un asunto importante es cuántas actividades extraescolares deben realizan. Primero de la ESO necesita tiempo y esfuerzo. Negocia cuales harán. Máximo dos.
Mantén contacto con el instituto y desconfía de mensajes como “No tengo nada que estudiar”.
No le compres un móvil y controla el tiempo de uso de tecnología.
Mantén una actitud de comunicación y escucha activa en todo momento.
Confía.

Soy Carmen López…
Doctora en educación, pedagoga, investigadora y fundadora de Hijos con Éxito.
Después de 30 años dedicada a la educación de familias y profesorado, quiero aportar mis conocimientos y experiencia para ayudar a construir una sociedad sana y equilibrada desde la educación de los más jóvenes.
Porque sin las herramientas adecuadas, la crianza se convierte en un camino difícil de transitar y lleno de culpas.
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