Te recuerdo que el 18 de octubre de 19:00 a 20:30 imparto online en directo mi conferencia 'Preadolescencia y adolescencia: comunicación y convivencia'.
Puedes inscribirte AQUÍ
‘El cordón umbilical’ es un corto sobre el amor materno insano y sobre la sobreprotección que impide a nuestras hijas e hijos convertirse en personas adultas autónomas, responsables y plenas.
Un corto que me suscita dos reflexiones que seguramente te ayudarán a educar mejor o de otra forma en casa.
Me encantaría que me comentaras por aquí o en mis redes qué te suscitan mis reflexiones:
La primera está relacionada con lo negativo que supone para un menor que sus figuras de apego les eviten cualquier situación difícil o les resuelvan todos sus problemas con el fin de que no se frustren.
Madres y padres que, con todo su amor, ‘van quitando todas las piedras del camino’ a sus criaturas evitando así la posibilidad de equivocarse y los beneficios que ello aporta.
Sin embargo, nuestros menores necesitan experimentar, necesitan aprender a enfrentarse a la frustración, resolver problemas, tomar decisiones, equivocarse, volver a intentarlo y levantarse tras la caída.
Necesitan desarrollar habilidades que les permitan sentirse capaces y eso comienza en la infancia con pequeños detalles: vestirse, atarse los zapatos, lavarse las manos, esperar la comida con un poco de hambre, aburrirse en la consulta médica, recoger lo que ha utilizado, respetar un no o no traspasar los límites.
La autonomía no aparece de pronto, cuando en la adolescencia pensamos que ‘ya es el momento’. Se construye desde la infancia con cada oportunidad, con cada intento, con cada ‘yo puedo’ y también con cada ‘no pude’.
Una hija y un hijo necesitan protección. Sin embargo, también necesitan guía y libertad para desenvolverse en el mundo de forma responsable y autónoma.
Sobreproteger, sobreregalar o sobreestimular para que "se sientan bien" son grandes errores.
Nuestra misión es ayudarles a conocerse, reconocer sus fortalezas y aceptar sus limitaciones. Educar también implica enseñar a asumir responsabilidades, comprender las consecuencias de sus actos у reparar cuando han causado daño.
Amar no significa evitar todas las dificultades. Significa acompañar mientras aprenden a enfrentarlas para cuando no nos tengan cerca. Incluye permitir que se equivoquen acompañados por un vínculo seguro у la oportunidad de crecer sin depender constantemente de la aprobación de los demás.
La segunda tiene que ver con la cantidad de publicaciones que hablan de cómo educamos las madres y no de cómo educan los padres.
Noticias que se centran en los efectos negativos de ¡tantas! madres manipuladoras, negligentes, sobreprotectoras, permisivas, autoritarias imprudentes o maltratadoras. Madres que salen de juerga en exceso, madres que se maquillan mucho o llevan faldas muy cortas y dejan a sus hijos 'abandonados' con cuidadoras o familiares.
Sin embargo, me encuentro pocas publicaciones que hablan de padres ausentes, irresponsables, despreocupados, que solo fecundan, que ni sostienen ni ejercen de forma consciente. Padres que llegan cada día a las tantas a casa (si es que llegan) porque prefieren tener exito laboral, que van de marcha (o a 'reuniones de trabajo') con frecuencia y que la familia está en segundo plano.
Echo en falta más pensamiento crítico y más exposición de este tipo de padres. Percibo un tufo 'extraño' en señalar con tanta frecuencia solo a las madres (y nunca a los padres) que crían a sus criaturas de forma tan perjudicial para desarrollarse como personas sanas, autónomas y plenas.
Abajo te dejo el enlace del corto completo
Te recuerdo que el 18 de octubre de 19:00 a 20:30 imparto online en directo mi conferencia 'Preadolescencia y adolescencia: comunicación y convivencia'.
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Soy Carmen López…
Doctora en educación, pedagoga, investigadora y fundadora de Hijos con Éxito.
Después de 30 años dedicada a la educación de familias y profesorado, quiero aportar mis conocimientos y experiencia para ayudar a construir una sociedad sana y equilibrada desde la educación de los más jóvenes.
Porque sin las herramientas adecuadas, la crianza se convierte en un camino difícil de transitar y lleno de culpas.
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