
Adolescentes que desean dedicar su vida a cuidar marido e hijos
Llevo unos meses leyendo a la historiadora Gerda Lerner (entre otras) para un trabajo de investigación sobre educar en igualdad en el que estoy inmersa. ¡Cuánto estoy aprendiendo con estas mujeres sabias!
En uno de sus libros Lerner nos habla del poder del patriarcado para eliminar a las mujeres díscolas y poco dóciles. En concreto dice que ‘los hombres castigan con el ridículo, la exclusión o el ostracismo a cualquier mujer que se arroga el derecho a interpretar su propio papel o, el peor de todos los males, el derecho a reescribir el argumento’.
Estos días me estoy acordando mucho de ella. Los medios de comunicación y redes están llenos de información sobre las mujeres tradicionales, esas esposas o novias que muchos hombres quisieran tener: austeras, serviciales, pasivas y abnegadas.
Mujeres, cuyo objetivo es agradar a sus maridos y cuidar de sus hijos. El ideal de mujer de la Sección Femenina de los sesenta.
La novia o esposa perfecta maquillada, con bien peinada, con ropa limpia y bonita.
Como os cuento en un vídeo que publicaré en unos días, muy documentado científicamente, el sistema patriarcal transmite diferentes valores y roles en función del sexo.
En las mujeres desarrollará capacidades relacionadas con el ámbito privado o doméstico (sensibilidad, ternura, dedicación, entrega...).
En los hombres, con el ámbito público (iniciativa, autoafirmación, competitividad y seguridad...).

Además, trabaja con ahínco para que mujeres y hombres se crean que esos roles están relacionados con su sexo. ‘Mujer, tu destino natural es el hogar’, ‘hombre, el tuyo proveer’.
Vivimos en democracia y, por tanto, el Estado no impone nada, como antaño.
Son las propias mujeres las que deciden ‘libremente’ dedicar su vida a complacer a sus esposos, guisar lo que les gusta, taparse bien con un trapo y ropa larguita para que no se les vea mucho o ponerse muy monas cuando saben que va a llegar a casa.
Además, todo lo hacen con cara sonriente, tono de voz dulce e insistiendo en la libre elección (esa que, según Ana de Miguel, no existe).

Y, este asunto es el que me preocupa en relación a nuestros menores. Ayer estuve impartiendo una conferencia en un campamento de verano con adolescentes. Hablé de igualdad y sexualidad. Bastantes chicas veían con buenos ojos dedicar su vida a casa, hijos y marido.
Incluso, algunas decían que querían ser ‘influencer del hogar’, sin ser capaces de analizar, de forma crítica, este tipo de vida ‘ideal’ retransmitida por redes.
Y muchos chicos deseaban una mujer que los cuidara así. Observo un auge de valores machistas, que son aplaudidos por una buena parte de la población, en especial la juventud.
Como feminista y doctora en pedagogía no juzgo que a una joven le guste cocinar. Analizo por qué lo hace, ya que como sabemos, tiene su cerebro en desarrollo y es inmaduro. Pienso cómo puede influir esta decisión en su vida de adulta.
Por eso, cuando una chica me lo cuenta como un proyecto de vida, le explico que ya en los años 60, Betty Friedan observó que, a pesar de que a las mujeres se les había prometido que serían felices si cumplían con ‘su papel’ de casarse, tener hijos y ser amas de casa, a las consultas llegaban amas de casa con dolores, ansiedad, frustración sexual y tristeza inexplicable.
Algunas, incluso, se volvían adictas a los tranquilizantes, los analgésicos o el vino. Y nadie sabía por qué. Resultó que, aquel modelo de felicidad que les habían vendido era falso.
Ser ama de casa es más que cuidar y hacer feliz a tu familia. Es dedicar tu vida y aspiraciones a un rol secundario y estar económicamente en manos de tu pareja.
Nuestras adolescentes tienen que saber que no es sencillo sentirte plena, dedicando tu vida a hacer siempre lo que a tu hombre le guste o apetezca.
Porque, por muy libremente que lo hagas, supone entregar el control de tu vida a los deseos de otra persona. Y, eso, te hace dependiente.
NOTA:
Puedes adquirir mis conferencias online grabadas en mi plataforma. AQUÍ
Puedes ver el vídeo AQUÍ

Soy Carmen López…
Doctora en educación, pedagoga, investigadora y fundadora de Hijos con Éxito.
Después de 30 años dedicada a la educación de familias y profesorado, quiero aportar mis conocimientos y experiencia para ayudar a construir una sociedad sana y equilibrada desde la educación de los más jóvenes.
Porque sin las herramientas adecuadas, la crianza se convierte en un camino difícil de transitar y lleno de culpas.
Recibe cada semana contenidos gratuitos en tu email:

Creado con © systeme.io